José Zamarriego
Director de la Unidad de Supervisión
Deontológica (USD) de Farmaindustria(CCO)

Comparte este artículo

“Una vez analizada la información pública disponible de un congreso, si está marcado en verde, está permitido asistir”

¿Cuál es la labor de Farmaindustria con respecto a los congresos?

Ejerce una labor de autorregulación que afecta a los congresos y reuniones científicas a través de un código de buenas prácticas de la industria farmacéutica. Establece mecanismos que garanticen que el elemento de apoyo a un profesional sanitario para que asista a un congreso no constituya una amenaza a su independencia a través de métodos de incentivación indebidos.

Tenemos que ser extraordinariamente prudentes para que cualquier apoyo a la formación tenga lugar en un contexto donde nadie pueda dudar de que el interés por asistir a una reunión científica radica en el contenido del programa.

¿Cómo se concreta esa labor?

El área de jurisdicción del sistema de autorregulación son las compañías farmacéuticas y está muy bien desarrollado en nuestro código de buenas prácticas. En el día a día, analizamos un sumatorio de detalles que nos muestra cuál es la intención que hay detrás del apoyo a la asistencia a un congreso.

¿Qué tipo de apoyos rechazan?

Se reivindica el uso de hoteles de cuatro estrellas y no de cinco, salvo casos excepcionales, porque un hotel de cuatro estrellas se considera que es suficientemente digno para celebrar un congreso y no es necesario ofrecer lujo, o elementos de atracción que vayan más allá del propio programa científico.

Para ofrecer una pernoctación, es necesario acreditar una serie de horas de formación que justifiquen el interés por un programa científico. Por ejemplo, tenemos límites en la hospitalidad que se le puede dar a una persona que asiste a un congreso en forma de comidas o cenas o, en caso de que el congreso sea organizado por un tercero –organizaciones sanitarias y, dentro de ellas, por sociedades científicas–, en la asistencia de acompañantes, algo que está prohibido.

¿Es fácil conocer la normativa?

Todo está publicado en nuestra página web en abierto y con la identificación de los congresos por colores, de tal manera que es inequívoco. Es decir, una vez analizada la información pública disponible de ese congreso, si está marcado en verde, está permitido asistir. Si está en rojo, no se puede participar, por ejemplo, porque incluya actos sociales impropios o se promueve la asistencia de acompañantes. Si está en azul, está en proceso de estudio.

A nivel internacional también tenemos ese esquema, aunque incorporamos colores adicionales.

El amarillo indica que se puede asistir bajo unas condiciones. El violeta permite la asistencia solo de ponentes, no de asistentes. Con toda esta información, quienes organizan congresos saben cuáles son los compromisos de la industria y qué deben evitar si quieren que ésta participe.

¿Qué ocurre cuando no se respetan las recomendaciones?

Cuando la unidad de supervisión detecta algo incorrecto, avisamos al laboratorio y vemos con el organizador si el problema tiene solución. Cuando no es el caso, emitimos una alerta avisando de que la industria no puede participar en ese evento.

¿Resulta fácil implicar a los laboratorios?

Son partícipes directos del sistema de regulación y tienen el compromiso de respetarlo, estarían en falta si no lo hacen.

¿Y que lo organizadores acepten las limitaciones?

Ellos tienen la libertad de organizar un congreso como quieran, pero si desean que la industria participe, han de respetar la normativa. Han de tener bien claro que desde la industria se apoya la formación bien hecha y en un contexto que no se pueda en ningún caso interpretar como acompañado de incentivos indebidos. No podemos jugar con algo tan importante como es la información científica y todo lo que conlleva la decisión que tendrá repercusión sobre el tratamiento de los pacientes.

¿Qué ocurre en los eventos organizados por la propia industria?

Nos tienen que comunicar sus acciones, pero no las publicamos porque son estratégicas y confidenciales. Pero seguimos un criterio igual de riguroso, porque al final no consiste en aparentar sino en demostrar que las cosas se hacen con coherencia y atendiendo a los compromisos marcados en el sistema de autorregulación.

¿Cómo ha ido evolucionando la normativa?

El sistema de autorregulación nació en el año 2002. En 2004 se creó la Unidad de Supervisión y se intensificó la vigilancia con el artículo referido a las reuniones científico- profesionales. Dimos un paso muy importante en 2009, cuando hicimos publica la página web.

“Quienes organizan congresos saben cuáles son los compromisos y qué deben evitar si quieren que la industria participe”

Por tanto, hace más de 15 años que mostramos nuestro compromiso con la transparencia y que trabajamos con un nivel de rigor que hace que los organizadores sepan que lo que decimos es absolutamente serio y los compromisos se tienen que cumplir, porque afectan a un elemento nuclear que es la reputación. Nadie puede poner en duda que, si un laboratorio invita a un médico a asistir a un congreso, ese congreso tiene unas condiciones para que el apoyo no se pueda interpretar como un incentivo indebido.

¿Van surgiendo nuevos elementos que regular?

El entorno está cambiando. Cuando entramos en pandemia, todo se volvió virtual y se produjo una transformación digital brutal. Además de esto, detectamos un interés creciente por tecnologías como las que permiten incluir en las tarjetas de identificación un código QR que permite recopilar datos, información sobre intereses del asistente… y otras tecnologías que conllevan interactuar de otra manera.

Pero hay que tener siempre presente que existe una legislación ya existente y que aplica, que es la relacionada con la protección de datos. Los laboratorios lo saben y la cumplen porque este es un sector muy regulado, pero también muy concienciado.

Las reglas a la hora de la participación cuando se trata de un congreso o evento híbrido también están perfectamente definidas. Por ejemplo, están prohibidos incentivos como enviarle comida a casa al asistente de un congreso virtual.

Este es un sector atractivo y todos nos movemos por elementos emocionales, por eso hay que matizar esos elementos y centrarnos lo más posible en los racionales, es decir, los científicos. A veces no es fácil, pero nuestros pilares y principios son sólidos y así los vamos a mantener.

Precisamente nuestra misión, y desde la industria así nos lo han encomendado, es ser coherentes con lo que se incluye en el sistema de autorregulación establecido. Desde las compañías farmacéuticas tienen muy claro que somos un apoyo para su toma de decisiones, siempre moviéndonos en unos niveles de riesgo razonables.