FABIANA LACERCA-ALLEN
Chief Compliance Officer (CCO)

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“Hasta que todos podamos decir que se cumplen las políticas de compliance porque es lo correcto, y no porque hay que hacerlo, no estamos en un nivel de implicación ideal”

¿Cómo definiría el compliance?

Como un tema muy importante porque es la columna vertebral, la ética, la decisión corporativa y personal de hacer lo correcto por las razones más importantes, porque están alineadas a los valores que nos identifican como empresa, como persona, como profesional, como paciente… Es realmente lo que marca la diferencia, es el compás moral.

¿Y cuál es su percepción sobre el valor que se le da?

El valor va cambiando. Estados Unidos fue uno de los primeros en establecer reglas muy claras sobre el valor del compliance y las penas que se impondrían en caso de no cumplir la normativa. De hecho, algunas de las multas más grandes proceden de Estados Unidos.

El miedo en un momento se termina y el coraje es más fuerte que el miedo. Entonces, son los valores los que nos deben guiar, porque no cambian y son los que fomentarán contar con mejores empleados, mejor reputación, atraer talento, que la competencia respete a quien tiene las reglas claras.

Además, específicamente en la industria farmacéutica, normalmente se busca trabajar con compañías que van a producir remedios para cuidar la salud, por lo que es muy importante saber que tienen en mente, y en todos sus procesos, la más alta integridad. Esto marca la diferencia.

Todas estas cosas son las que están haciendo que las compañías respeten sus programas de compliance y determinen si están haciendo lo correcto o no, además de cuestionarse sobre si se están convirtiendo en lo que quieren ser, demostrando sus valores a quienes trabajan en ellas.

¿Cree que en Europa ya hay una conciencia tan arraigada como en Estados Unidos sobre la necesidad de crear políticas de compliance y respetarlas?

Yo creo que sí, aunque quizá no tan desarrollada porque lleva muchos años aprender a vivir en un sistema de compliance. Realmente la pregunta debería ser: ¿se cumplen las políticas de compliance porque hay que hacerlo, porque es la ley, o porque es lo correcto? Hasta que todos podamos decir que se hace porque es lo correcto, FABIANA LACERCA-ALLEN Chief Compliance Officer (CCO) “Hasta que todos podamos decir que se cumplen las políticas de compliance porque es lo correcto, y no porque hay que hacerlo, no estamos en un nivel de implicación ideal” no estamos en un nivel de implicación en compliance ideal. Estamos todos en el camino, aunque en distintos lugares. Hay algunos países en Europa que están más avanzados que otros, y hay compañías que se lo toman más en serio porque, además de ser lo correcto desde el punto de vista legal, es lo correcto desde el punto de vista humano, de integridad, de honor, de servicio…

¿Por qué surgió la necesidad de oficializar el compliance?

Porque, como en distintos aspectos de la vida, todos tenemos distintos valores y hay que aunarlos y alinearlos con nuestras acciones, especialmente desde el punto de vista corporativo. Primero hay que determinar qué es importante y, después, demostrar con las acciones lo que se prioriza.

¿En qué consiste la labor de un Chief Compliance Officer?

El mundo ha ido cambiando y, con él, las posiciones. Después de la pandemia, el rol del CCO es mucho más amplio, porque ahora también tiene que ver con la gestión de crisis. Una primera definición es “lead by example” (liderar con el ejemplo), es decir, ser el líder que la gente respeta y a quien se acude cuando una regla no es clara. Es la persona que lidera los esfuerzos de alinear los valores con los procesos y con los actos corporativos, la que crea un ambiente donde todos puedan proponer ideas, hacer preguntas y decir qué les parece bien, qué les parece mal y si se ha violado alguna regla de compliance sin miedo a las represalias. Y, aunque lidera los esfuerzos, la responsabilidad es de todos.

¿Qué segmentos profesionales apuestan más por esta figura?

La industria farmacéutica es la que ha sido regulada más históricamente, pero, hoy en día, cualquier compañía que quiera hacer negocios globales y demostrar sus valores, cuenta con esta figura.

¿Hay unos principios básicos para establecer una buena política de compliance?

En el caso de Estados Unidos, el Officer Inspector General crea una lista de requisitos que las compañías deberían cumplir para establecer un proceso de compliance y, aunque la entidad no pertenezca a la industria farmacéutica, tiene mucho sentido. Entre ellas, hay que tener una persona responsable del compliance formada y preparada; una lista de políticas escrita; contar con un comité de compliance, un número de teléfono para reportar violaciones, etc.

“Hay que crear un ambiente donde el compliance nace, crece y avanza, ya sea en una organización pequeña o grande, pero hay que empezar con la intención de hacer las cosas bien”

¿Puede una empresa pequeña crear una política de compliance?

Puede hacerlo perfectamente, pero tiene mucho que ver con la voluntad de los directivos de ser transparentes, éticos y tener conversaciones sin miedo a las represalias. Hay que crear un ambiente donde el compliance nace, crece y avanza, ya sea en una organización pequeña o grande, pero hay que empezar con la intención de hacer las cosas bien.

¿Qué opinión le merecen las políticas que hoy por hoy existen en el sector farmacéutico?

A mi me parece que son las correctas y que son necesarias, aunque es en la implementación donde se ve la decisión de una compañía de hacer las cosas bien. En un mundo globalizado, tenemos más que nunca la necesidad de establecer procesos que incluyan a las jurisdicciones, a las culturas, formaciones que la gente pueda comprender, que sean equitativos, objetivos y con las que las personas se puedan alinear. Puede haber recompensas por hacer lo correcto y consecuencias para quien no lo hace.

¿Qué diría a los OPCs que se quejan de las limitaciones que supone el compliance?

Que no están siendo estratégicos ni visionarios, hoy en día no es posible hacer negocios, especialmente en ciertas áreas, si no se tiene en cuenta la reputación de la compañía. Hay que liderar con coraje, apostando por “para mi es más importante hacer lo correcto que tener acceso a este hotel”.

Algunos patrocinadores afirman que a veces se ven limitados por el compliance para exigir ciertas cosas que los animarían a invertir más en congresos…

Todos tenemos que aplicar la ley, cumplir los procesos y velar por la privacidad de la información sobre los asistentes.