ADRIANA FERNÁNDEZ – Coordinadora Senior de Engagement con la Comunidad en la cumbre mundial RightsCon de Access Now

“La propia comunidad contribuye a definir el programa a través de una convocatoria abierta en la que todos los miembros pueden participar”

¿Qué tipo de congreso organizan?

RightsCon es la principal cumbre mundial sobre derechos humanos en la era digital. Es un encuentro anual que reúne a una comunidad global de defensores de derechos humanos, empresas tecnológicas, periodistas, inversores, fundaciones, organizaciones internacionales y representantes gubernamentales de todo el mundo con el fin de debatir sobre los asuntos más apremiantes en la intersección entre tecnología y derechos humanos. Cada año reúne aproximadamente a 3.000 participantes de manera presencial, a los que se suman 2.000 en remoto.

En RightsCon, la propia comunidad contribuye a definir el programa a través de una convocatoria abierta de propuestas en la que todos los delegados pueden participar. Este modelo permite incorporar una diversidad de perspectivas y fomentar un verdadero enfoque multistakeholder para abordar algunos de los temas más complejos y sensibles.

Además, de este modo el contenido evoluciona junto con el ecosistema de derechos digitales y puede responder y adaptarse a los cambios geopolíticos.

¿Apuestan entonces por los formatos híbridos?

En 2020, con la llegada de la pandemia, trasladamos el encuentro a una plataforma virtual. Esa edición reunió a 7.681 participantes de 158 países, demostrando la capacidad de RightsCon para mantener y ampliar su alcance. En respuesta a los altos números de participación, después de la pandemia decidimos mantener esta modalidad híbrida que permite a más personas participar a nivel global.

¿Ha cambiado el comportamiento de los asistentes?

Hay una creciente fatiga digital y mayor necesidad de espacios donde las conversaciones puedan surgir de manera más orgánica. En respuesta a esto y las peticiones de la comunidad, hemos ampliado nuestra oferta de espacios de networking y conexión, más informales y participativos. Nuestros meet ups permiten reunir a participantes en función de su región de trabajo, intereses temáticos o necesidades específicas de conectar con determinados actores: por ejemplo, encuentros con fundaciones, donantes y/o líderes de empresas tecnológicas.

El crecimiento de nuestra comunidad global también ha llevado a triplicar el número de ejes temáticos del programa, e incorporar temas transversales como juventud, salud y derechos de las personas con discapacidad y los pueblos indígenas.

¿Cómo consiguen atraer a las nuevas generaciones?

Hemos desarrollado iniciativas como el Young Leaders Summit, que reúne durante una jornada a estudiantes y jóvenes profesionales para fortalecer su participación en la búsqueda de soluciones y en los procesos de toma de decisiones, principalmente sobre cuestiones que afectan tanto a la tecnología como a los derechos humanos, poniendo especial énfasis en incorporar las perspectivas locales.

Además, contamos con un eje temático específico sobre juventud y derechos de la infancia, que aborda las distintas formas en las que la tecnología impacta en la vida y los derechos de niños, niñas y jóvenes.

¿Cuáles son los mayores retos para la organización de su congreso?

El primero tiene que ver con el propio modelo de rotación. Organizar el congreso cada año en un país diferente es esencial, pero hace que cada edición implique construir nuevas relaciones, entender un nuevo contexto político y regulatorio y establecer una infraestructura local prácticamente desde cero.

Otro reto es la creciente presión geopolítica sobre plataformas donde la sociedad civil se puede reunir de manera libre y segura para intercambiar aprendizajes y estrategias, como es RightsCon. Ejemplo de ello fue lo ocurrido con nuestra edición de 2026 en Zambia: el gobierno anfitrión decidió unilateralmente posponer el congreso, lo que a efectos prácticos significó su cancelación pocos días antes de su inicio, en un contexto de presiones relacionadas con la participación de determinados actores de la sociedad civil.

Este episodio pone de relieve algo más amplio: la fragilidad de espacios como el que nosotros generamos y las crecientes presiones, tanto directas como indirectas, que pueden condicionar quién puede participar en los debates globales sobre gobernanza digital, cómo puede hacerlo y bajo qué condiciones.

¿Les cuesta conseguir apoyos financieros?

En términos generales, observamos una mayor preferencia por la financiación restringida a áreas de trabajo específicas y una menor disponibilidad de apoyo institucional, algo especialmente importante para organizaciones como la nuestra, porque reduce la carga administrativa y nos permite mantener mayor flexibilidad e independencia en la gestión de nuestros recursos.

El contexto de patrocinio se ha vuelto más difícil. En los últimos años, hemos visto una reducción de las partidas disponibles para los derechos humanos y la sociedad civil, mientras que cada vez son más las organizaciones que compiten por ellos. En el sector privado, también vemos que algunas empresas cuentan con presupuestos más limitados. Como consecuencia, los procesos pueden ser más competitivos y exigentes, especialmente a la hora de demostrar el impacto y los resultados.

¿Qué criterios consideran a la hora de elegir destino?

Primero, identificamos la región del mundo a la que queremos llevar el congreso y seleccionamos varios países para evaluarlos en función de una serie de criterios. Entre ellos están el contexto político y de derechos humanos, el estado de las libertades y garantías para un espacio como el nuestro, la receptividad del gobierno y su disposición a colaborar, así como los posibles riesgos geopolíticos y de seguridad.

La accesibilidad es también un factor esencial. Evaluamos especialmente las facilidades para la obtención de visados y otras posibles barreras a la hora de viajar, así como la conectividad aérea y la comodidad para llegar al destino desde distintas partes del mundo. También consideramos la infraestructura disponible, la capacidad de la ciudad para acoger un congreso de esta magnitud y los costes asociados, así como el potencial de patrocinio y la existencia de socios y redes locales con los que podamos trabajar.

¿Qué peso tiene la sostenibilidad en la decisión?

La sostenibilidad es un criterio importante tanto a la hora de seleccionar el destino como en el diseño de la propia cumbre. Estamos comprometidos con el hecho de hacer de RightsCon un congreso más sostenible, reduciendo nuestro impacto ambiental y maximizando su potencial para generar un cambio social positivo. Por ello, estamos trabajando para obtener la certificación ISO 20121 para eventos sostenibles, guiados por una estrategia que abarca diferentes aspectos ambientales, sociales y de gobernanza.

A la hora de seleccionar el recinto, tenemos en cuenta las políticas y prácticas de sostenibilidad existentes, así como las oportunidades para reducir la huella ambiental del encuentro. Nuestro plan de acción de sostenibilidad abarca nueve áreas, que van desde la reducción de las emisiones de carbono y los residuos, hasta el fortalecimiento de nuestro impacto en las comunidades locales y la biodiversidad.

¿Incorporan la IA en su congreso?

Al ser una organización sin fines de lucro que trabaja en el ámbito de la tecnología y los derechos humanos, somos conscientes del impacto de la IA y por ello es una de nuestros 18 ejes temáticos. Para nuestra edición de 2026, 82 de las propuestas recibidas pertenecieron a esta categoría. En las sesiones finales se trataron temas como el capitalismo emocional y la intimidad artificial, el futuro de las cumbres multilaterales sobre IA y la importancia de reducir la brecha de género en el ámbito de la inteligencia artificial.

En cuanto a nuestros procesos internos, por el momento no utilizamos la IA. Estamos teniendo conversaciones y reflexiones profundas sobre el impacto que esta tecnología puede tener en nuestra comunidad y, por ahora, hemos identificado más preocupaciones que beneficios, especialmente en todo lo relacionado con privacidad y seguridad.

Si en algún momento consideramos incorporar la IA en algún proceso, seremos transparentes con los delegados y buscaremos consultarles directamente antes de tomar una decisión al respecto.

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