La publicación de Grupo PUNTO MICE para el sector asociativo

PAULA CRISTÓBAL – Médica residente en medicina de familia y comunitaria

“Asistir a un congreso no solo es un problema a nivel económico, en el hospital tampoco nos ponen muchas facilidades y las farmacéuticas apoyan más a otras especialidades”
25/03/2026

¿Forma parte de alguna sociedad científica o colegio profesional?

Sí, de SoMaMFyC (Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria) y SEMERGEN (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria).

¿A qué tipo de congresos asiste?

Por tema de localización suelo ir a congresos autonómicos, pero también a algunos nacionales. Estos suelen ser más generales, donde se habla de temas de actualidad en Medicina de Familia. Después hay algunos más específicos en los que se tratan temas más concretos, que se suelen organizar en el Colegio de Médicos de Madrid.

¿Le resulta fácil asistir?

No, es una lucha que tenemos. Primero porque no están financiados, la mayoría de las veces los tiene que pagar uno mismo. Al pertenecer a una sociedad te hacen un descuento para poder asistir y, aun así, ir un fin de semana a Granada, como en el caso del último congreso de Medicina de Familia, puede representar 350 o 400 euros siendo socio y siendo médico residente cobramos bastante poco. Además, una vez allí, tenemos que pagarnos la estancia, el transporte y la comida.

Asistir no solo es un problema a nivel económico, en el hospital tampoco nos ponen muchas facilidades, sobre todo de cara a las guardias. Tenemos que cubrir los puestos entre nosotros y, si por cualquier motivo una semana hay dos personas de baja y no hay manera de cubrir la guardia, no puedes ir al congreso. Hay más facilidades en especialidades hospitalarias como endocrinología, hematología u oncología, principalmente porque a las empresas farmacéuticas les interesa mucho más que esos profesionales asistan a los congresos, ya que al final ellos pautan medicamentos más caros que los que podamos recetar nosotros.

¿Qué debe tener un congreso para que capte su atención?

Principalmente que sea práctico, sobre todo si me desplazo fuera de Madrid, que tenga talleres, simulaciones clínicas, etc. Una charla magistral no tiene mucho sentido, sobre todo porque ahora mismo todas las guías clínicas están en Internet y eso lo puedo consultar en mi casa.

Por otro lado, que se trate información de actualidad o temas que estén de moda, así como que haya espacio para presentar casos, porque cuando voy a un congreso me interesa presentar los casos clínicos que vemos en el hospital o los ensayos que hacemos con farmacéuticas. A los residentes nos da puntos para la bolsa. Cuando terminamos la residencia y queremos trabajar, haber presentado trabajos en congresos nos ayuda a la hora de elegir centro de salud.

También asisto para pasar tiempo con compañeros de trabajo. Al final, en nuestro trabajo hay muchas horas de guardia, así que es un buen momento para estar con los residentes de tu año y conocernos mejor. Sin olvidar algo muy importante, que es contactar con farmacéuticas. Cuando vamos a congresos, además de médicos, asiste mucha gente de las empresas farmacéuticas con las que buscamos financiación para futuros congresos.

¿Cree que los formatos actuales de los congresos resultan atractivos para los jóvenes?

Sí y no. La verdad es que se están actualizando bastante, cada vez son más prácticos, con más talleres y simulaciones, y todo es mucho más interactivo; de hecho, ahora muchas veces, dentro de la propia app de la Sociedad Española de Medicina de Familia, es posible seguir las charlas online, apuntarte a actividades… se está modernizando. Quienes forman parte de la Sociedad Española de Medicina de Familia suelen ser médicos adjuntos bastante jóvenes, normalmente de 35 o 40 años, por lo que son más conscientes de las modas o de la manera de consumir información de los más jóvenes. Pero todavía hay muchas charlas magistrales de tres o cuatro horas sobre un mismo tema.

¿Cuál es su opinión sobre los formatos híbridos?

Son mucho más limitados. Al final, al no asistir presencialmente pierdes la parte práctica, no pasas tiempo con tus compañeros y no puedes hacer contactos con farmacéuticas. Aunque si tienes guardia y no puedes asistir, está bien poder hacerlo online, a lo que se añade que el precio es más reducido. Pero a mí no me llaman especialmente la atención.

¿Qué tipo de sesiones le resultan más atractivas?

Todo lo que sea práctico. Por ejemplo, que hagan un taller de insulina y traigan las plumas para que nosotros veamos cómo se usan. O talleres de simulación clínica. Cuando estuve en Granada realizaron un caso clínico de una chica joven a la que habían atropellado al pasar por un paso de cebra. Para ello hicieron un grupo con cinco residentes y cada uno interpretaba un papel distinto, con un tiempo para desempeñar el rol. Una persona observaba y anotaba para comentar posteriormente en qué mejorar. Me gusta cuando hacen cosas así porque lo plantean de una manera muy real; incluso recurren a obstáculos o actores que interpretan a personas agobiadas que te preguntan o te tiran del brazo simulando que está nervioso.

¿Cree que los formatos actuales favorecen la interacción entre distintas generaciones de profesionales?

Creo que no mucho. Es verdad que los congresos se organizan para que asistan todos los médicos de familia, sean residentes o adjuntos, así que sí es un punto de encuentro donde nos juntamos todos. Pero tampoco hay actividades específicas para compartir experiencias o maneras de trabajar… no hay una mesa redonda donde exponer ideas comunes. Compartimos el mismo espacio, pero no hay un diálogo intergeneracional. Estaría muy bien que se organizara algo así para poder hablar con gente con más experiencia y también para que ellos vean el punto de vista de las nuevas generaciones. Considero que, a pesar de la falta de experiencia, estamos muy actualizadas.

¿Qué opina sobre los patrocinios? ¿Cree que tienen demasiada presencia o sobre todo sirven para aportar contenido útil?

Siento que es una relación interesada por ambas partes. Al final ellos necesitan que los médicos prescribamos fármacos y nosotros necesitamos que nos financien la formación. Pero no entiendo por qué tiene que financiar la formación una empresa privada si yo estoy trabajando para un hospital público. Aunque comprendo que hay fármacos muy caros que con financiación pública es imposible que lleguen a todo el mundo, la formación debería ser pública y estar financiada.

Por otro lado, el contenido que aportan está bien, ya que ofrecen mucha información nueva. Al final, más del 50 % de los delegados que hay en un congreso forman parte de las empresas farmacéuticas y gracias a ellos nos enteramos de novedades. El problema es que es una relación algo rara, ya que sabes que hay mucho interés detrás.

¿Cómo sería, en su opinión, el congreso ideal?

Ante todo, el que estuviese financiado, independientemente de la especialidad que tengas dentro de la medicina. Y no solo con respecto a la inscripción, también en cuanto al transporte o el alojamiento. Además de eso, que el programa del congreso estuviese compuesto por muchos casos prácticos, talleres, simulaciones clínicas y espacios para presentar tus casos y poder ver los de otros compañeros.

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